La cobertura es la cantidad de dinero que tus seres queridos recibirían si algún día tú no estás.
No existe una fórmula única, porque cada familia es distinta. La cantidad ideal depende de tus ingresos, tus deudas y las metas que quieras asegurar para el futuro. Una guía común es tener entre 10 y 15 veces tu ingreso anual, aunque la cifra exacta siempre será personal.
Qué tomar en cuenta
Cuando pienses en cuánta cobertura necesitas, considera tanto tus necesidades actuales como las del futuro:
Reemplazo de ingresos:
Que tu familia pueda mantener su estilo de vida si tú no estás.
Deudas y préstamos
Hipoteca, alquiler, carro o tarjetas de crédito.
Gastos del hogar:
Alimentos, servicios, transporte, cuidado de los niños.
Metas futuras:
Educación de tus hijos, mantenimiento de la casa o crecimiento de un negocio.
Costos inesperados:
Gastos finales u otras obligaciones que puedan aparecer.
Cómo calcularlo de forma sencilla
Suma lo siguiente:
Tu ingreso anual multiplicado por los años que quieras reemplazar.
Tus deudas y obligaciones pendientes.
Tus metas y gastos futuros.
Luego resta tus ahorros o activos actuales, es decir, lo que tu familia ya podría usar en caso de necesidad.
Ejemplo práctico en la vida real.
Ingreso anual: $70,000
Años de reemplazo: 10 → $700,000
Hipoteca: $200,000
Universidad: $100,000
Ahorros: $50,000
Cobertura recomendada: $950,000
La forma más simple de calcular.
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